Per vedere questo sito dovete avere Javascript attivo e Flash Player 6. You do not have the Flash plugin installed, or your browser does not support Javascript (you should enable it, perhaps?)
 

Movimiento por un Mundo Mejor

 
        Inicio | Quienes somos | Donativos  
Inicio
Noticias
Quiénes somos
Forum
Enlaces
Descargas
Buscar
Contactos
Recensiones
Area Reservada
Donativos
Patrimonio del grupo
Documentos Fundacionales
"Ejercitaciones"
Padre Lombardi
Signos de los Tiempos
Espiritualidad comunitaria
Projectos operativos
Materiales varios
Búsqueda
Nuestra provisionalidad, fuente de riqueza PDF Imprimir E-Mail

 

Presentacion (“Compartiendo”, n. 51/ 2006)

“Pues ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para enriquecerlos con su pobreza” (2 Cor 8,9). ¡Cuánta luz en una frase! San Pablo está de tal manera lleno de Cristo que, afrontando situaciones ordinarias, las sumerge de una manera natural en el misterio de Cristo que sobrepasa todo conocimiento. Aquí el tema ocasional es una colecta de dinero a favor de las necesidades de la comunidad de Jerusalén. El fondo común de la Iglesia-Madre escaseaba. Era necesario acudir a la solidaridad: despojarse de algo para compartirla con quien tenía necesidad. Aquí la comunidad era pobre porque sus miembros pasaban necesidades y esto era una situación  negativa contraria a la comunión. Sabemos bien de qué manera esta situación de pobreza, que va en contra del plan de Dios, se ha generalizado, representando un mal colectivo, un pecado estructural, convirtiéndose en un desafío a la responsabilidad humana, a la misión de las Iglesias cristianas, a la misma imagen de las religiones. Pero hay otro significado de la pobreza que nace de nuestro encuentro con Jesús. En el discurso de la montaña, él declara “bienaventurados los pobres” porque se encontrarán con él. Él llama consigo a los excluidos y a los empobrecidos de la tierra. Y éstos, acogiendo su llamada, dan origen a la comunidad de los últimos tiempos. Comparten su palabra, su vida, su condición de resucitados. Discípulo de Jesús, Pablo ayuda propiamente a la comunidad de Corinto a vivir su condición económica como valor eclesiológico, en la comunión y en la comunicación de bienes entre las Iglesias. Más aún, les hace descubrir también el sentido cristológico. Y todavía más: los remite hacia una profundidad teológica. Para enriquecerse, Dios -en Cristo hecho hombre- entra en un “eclipse total”. Su Sol, para no deslumbrar nuestros ojos, se esconde en la humanidad de Jesús. Y de esta manera se comunica con nosotros. Escondido en nuestra condición, Dios en Cristo nos asume y nos proyecta en la gran transformación: de  salvajes en humanos y de humanos en divinos, según su corazón.De aquí se deriva un claro mensaje antropológico: la pobreza es una condición indispensable para llegar a la plenitud de la vida, a la grandeza del corazón. Solo quien se libera de la idolatría de las cosas que se pueden desear, buscar y poseer, “aquellas cosas que ni ojo vio, ni oído oyó, y que jamás entraron en el corazón del hombre” justamente porque “estas cosas las ha preparado Dios para aquellos que lo aman” (1 Cor 2,9). La pobreza se convierte de esta manera en un dejar pasar indispensable para acceder a los bienes del Reino. Señala una actitud de distancia y de libertad en la relación con los bienes de la creación.

 

Inaugura la libertad del corazón, indispensable para acceder al “valor de los valores”: el Reino, la gracia de vivir como hijas e hijos de Dios, llamados a inaugurar en este mundo la fiesta de la comunión trinitaria que no terminará jamás. Una persona y un grupo están entonces maduros cuando no están ávidamente atados a sus riquezas: objetos, cosas, bienes. Están maduros, sobre todo, cuando no están atados a sus ideas: conocimientos, adquisiciones, doctrinas, modelos culturales. Y están finalmente maduros cuando no están atados a sus habilidades: capacidad operativa, proyectos de acción, métodos de trabajo. Se cumpliría el drama del cual habla con extrema dureza el salmo 49(48): el que está en la prosperidad no comprende, es como los animales que perecen (vv. 13.21). Es una señal grave: dejarse dominar por la autosuficiencia y por el complejo del “ya llegamos”, satisfechos de lo que se tiene y de lo que se es, conduce irremediablemente a la tragedia: “Así andan ellos, seguros de sí mismos, y llegan al final, contentos de su suerte. Como ovejas son llevados al seol, los pastorea la Muerte, y los rectos dominarán sobre ellos. Por la mañana se desgasta su imagen, ¡el seol será su residencia! Pero Dios rescatará mi alma, de las garras del seol me cobrará.  No temas cuando el hombre se enriquece, cuando crece el boato de su casa” (49, 14-17). La “provisionalidad” es nuestra forma más radical de entender y de vivir la pobreza, no como carencia, sino como condición de madurez. Esta característica constituye una forma de libertad particularmente rica en valores cristianos. Es un medio de purificación de las relaciones personales. Gracias a ella es posible una “navidad permanente”, un continuo rejuvenecimiento. Ella nos permite radicalizar el “movimiento” que promovemos y que constantemente se debe reinventar. Es la condición para vivir de un modo fecundo el profetismo, la universalidad y la unidad que caracterizan el Grupo: es su mensaje, su vida, su acción.Este Compartiendo, además de las diversas informaciones habituales, contiene algunas indicaciones que se deben leer con atención en vistas al próximo Cenáculo. Estamos a diez meses de su celebración. Será muy fructuoso si lo preparamos y lo vivimos según las exigencias de la “provisionalidad”. Nuestra creatividad es proporcional a la libertad interior, a saber tomar distancia de cuanto ya sabemos, al espíritu de éxodo y de peregrinación, en actitud de escucha de cuanto el Espíritu nos quiera decir para nuestro futuro. Como Cristo se ha hecho pobre para hacernos ricos por medio de su pobreza, así también nosotros seremos ricos por medio de nuestra provisionalidad.. Cada Navidad nos ayuda a avanzar en la contemplación de Dios que se hace pobre (kenosis) para revelarnos su gloria y para divinizar nuestra humanidad. ¡Felicitaciones de corazón a cada una y a cada uno de ustedes. Y feliz año 2007, el año del XIII Cenáculo!

 

 

Inicio | Contactos | Foro | FAQ | Curiosidades | Area Reservada | Mapa del Sitio 4bw logo