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Fue así como, al final de 1951, el P. Lombardi se sintió llamado a vivir y a hacer vivir una 'experiencia espiritual' fundamental para la vocación y misión a la que consagrará toda su vida: contribuir a "rehacer el mundo". Como jesuita, conocía los "Ejercicios Espirituales", cuyo objetivo es conducir al descubrimiento de la voluntad de Dios sobre la propia vida. El P. Lombardi parte de aquí. Sin embargo, en coherencia con su conversión, cambia el sujeto, el método y el objetivo de los Ejercicio dándoles el sentido la impronta comunitaria. El sujeto de los Ejercicios es comunitario: la Iglesia, la comunidad-pueblo de Dios. El método es comunitario: el tradicional silencio se atenúa, para que se genere la palabra, la comunicació, a plegaria participada. El objetivo es comunitario: descubrir la voluntad de Dios sobre la humanidad actual, como "lugar" en el que y por el cual se descubre la Voluntad de Dios para esta humanidad. Esta experiencia, que es la clave de su vida, da origen a un texto que se ha ido actualizando y que ha tomado el nombre de "Ejercitaciones para un Mundo Mejor", como realidad que implica a "un conjunto". Teniendo en cuenta el contenido también se le llamado "Retiro de la comunidad cristiana". De todos modos no se trata solo de la experiencia en sí, obtenida en general a través de un curso de 8 días, sino de todo el dinamismo espiritual que dicha experiencia genera y exige.
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